Temporalmente cerrado hasta 19.04.2020 / Temporary closed until 19.04.2020

Les comparto algunas imágenes que tomé de la sala 1 de las 4 salas que son parte de la exposición Originalmentefalso en diálogo con obras de la Colección del Museo Nacional de Arte mostrando 11 de las 62 piezas que forman parte de la muestra curada por Abraham Villavicencio / I share with you some images I took from room 1 of the 4 rooms that are part of the Originally False in dialogue exhibition with works from the Collection of the National Art Museum showing 11 of the 62 pieces that are part of the exhibition curated by Abraham Villavicencio.

 

 

Sala 3 de 4

Frida Kahlo y Leonora Carrington son dos importantes artistas mexicanas, la primera por nacimiento y la segunda por naturalización, que han estado en constante mira de los falsificadores, ya que sus obras han gozado de un lugar privilegiado en el gusto de coleccionistas, investigadores, visitantes de museos y marchantes de arte. No es de extrañar que Gabriel de la Mora haya encontrado un vasto conjunto de piezas atribuidas maliciosamente a dichas pintoras. En esta sala conviven obras originales de Kahlo, Carrington y De la Mora.

La pintura de Kahlo es popularmente identificada por sus temas autobiográficos y la vasta producción de retratos. Los falsificadores han creado un repertorio de formas que, si bien quisieron imitar la iconografía íntima de Frida, rayan en el cliché teatral y en una extravagancia aberrante. Los falsos de Frida Kahlo han seducido por igual a los aficionados que a escritores y editores. Gabriel de la Mora encontró que los libros Finding Frida Kahlo y El laberinto de Frida Kahlo reproducían fotográficamente falsificaciones de esta artista, y procedió a borrar cuidadosamente las imágenes apócrifas impresas. El resultado fue que los libros quedaron con recuadros en blanco y encapsuló el residuo de la goma coloreado por el roce con las fotografías: imágenes que devinieron en ausencia.

Los mundos oníricos que distinguen a la pintura surrealista de Leonora Carrington también fueron imitados por los defraudadores. Como en otras obras de las salas previas, Gabriel de la Mora raspó por segmentos los óleos falsos para extraer sólo el pigmento, acto purificador de la materia que coincide magistralmente con la pasión alquímica de Leonora. Además, De la Mora dejó huellas de los supuestos Carrington, siluetas fantasmales que involuntariamente homenajean a las figuras misteriosas que esta artista concibió. Por último, el humor que también caracterizó a esta formidable creadora se puede apreciar en una serie de fotografías y en un óleo que ella misma descalificó anotando en los reversos de las piezas que se trata de falsificaciones. En un acto de apropiación, De la Mora deja ver estos trazos auténticos de la propia Carrington.

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Room 3 of 4

Frida Kahlo and Leonora Carrington are two key national artists; the first Mexican by birth and the second by naturalization. They have both been a constant target for forgers, since their works have enjoyed a privileged status in the eye of collectors, researchers, museum visitors and art dealers. It is not surprising that Gabriel de la Mora has found a vast array of pieces maliciously misattributed to these painters. In this gallery, original works by Kahlo, Carrington and De la Mora are on display.

Kahlo’s work is popularly identified by her autobiographical themes and vast production of portraits. Although seeking to imitate Frida’s intimate iconography, the forgers have crafted an inventory of forms that border on aberrant extravagance and theatrical cliché. Frida Kahlo’s fakes have seduced fans, writers, and publishers alike. Gabriel de la Mora took the books Finding Frida Kahlo and El laberinto de Frida Kahlo, which reproduced photographic forgeries by this artist, and proceeded to carefully erase the printed apocryphal images. The books were left with blank squares, and De la Mora encapsulated the eraser residue, colored by the process of erasing the photographs: images that became absences.

The dream worlds that populate Leonora Carrington’s surrealist art were also imitated by forgers. As in other works in the previous galleries, Gabriel de la Mora scraped the fake oil paintings by segments to extract only the pigment, a purifying act of matter that masterfully aligns with Leonora’s alchemical passion. Furthermore, De la Mora left traces of the fake Carringtons, ghostly silhouettes that unintentionally pay homage to the mysterious figures that this artist conceived. Finally, Carrington’s sense of humor is revealed in a series of photographs and an oil painting that she herself disqualified by noting on the backs of the pieces that they were forgeries. In an act of appropriation, De la Mora shows these authentic strokes by Carrington herself.

 

www.munal.mx

www.gabrieldelamora.com