Gabriel de la Mora: ÉCHO @ PERROTIN Paris / October 12 — December 21, 2019

B-55 izq. / 55 der., 2016, Tela removida de bocina de estereo x 110 / Removed vintage stereo speaker’s fabric x 110 –  Dimensiones variables (muro) 12.53 x 4.25 m / Variable dimensions (wall) 41.11 x 13.94 ft.

View of the exhibition <<ÉCHO>> by Gabriel de la Mora at Perrotin Paris from October 12 to December 21, 2019 – © Photo Claire Dorn / Courtesy of the artist and Perrotin.

 

 

Gabriel de la Mora. ECO                                              

La obra serial de Gabriel de la Mora es una estructura de espejeos, ecos y repeticiones. En la medida en que sus trabajos – como las series de Inscripciones sonoras sobre tela (bocinas), El peso del pensamiento (suelas de zapato), CaCO3 (cascarón de huevo) y Neornithes (plumas) – transitan del objeto al monocromo y luego a la inscripción gráfica o a la imagen; su investigación sobre los materiales y su carga energética y/o simbólica habilita una estética constructivista que pone en circulación presencias y patrones de lo que no vemos. Al retomar el sentido estético filosófico del término “eco” del libro “Diferencia y repetición” de Gilles Deleuze, mismo en el que se enuncia “la generalidad como generalidad de lo particular y la repetición como universalidad de lo singular”; Gabriel de la Mora plantea un desplazamiento hacia la relación entre la serialización del monocromo en relación con la particularidad de los materiales y fantasmagoría del eco de las formas, los sonidos y las inscripciones gestuales. La selección de obras que incluye esta muestra presenta esquemas de dípticos espejeados o bien secuencias monocromáticas en las que el círculo como un fenómeno encontrado se vuelve un leitmotiv; ya sea como una repetición paradójica de lo particular con pretensión de universal, o bien, una generalidad de lo particular.

Una constante en la práctica de De la Mora radica en el uso de objetos específicos y del ready-made en organizaciones de un solo color que dialogan con la historia de la pintura moderna, con el arte conceptual y el minimalismo de la década de los sesenta. El flujo de encadenamientos simbólicos dispuestos por la oposición o complementariedad de las inscripciones que visibilizan el sonido, fragmentos de huevo o bien los movimientos impresos en el desgaste de una suela, operan como partituras de variaciones de formas semejantes que paradójicamente se expresan en la diferencia. Tal repetición de combinaciones desencadenan secuencias de resonancias, una suerte de continuum amorfo que transita de un soporte a otro, de una serie de objetos encontrados y manipulados a otras superficies; ya sea la tela de una bocina antigua en la que los sonidos reproducen una forma indéxica, o bien, plumas de gallina de guinea que expresan patronajes circulares, al tiempo que permiten especular sobre las determinantes genéticas en su relación con las condiciones de la adaptación de las especies. La conjunción de estas series por relación de semejanza, al fin y al cabo, expresan algo invariable en la obra de Gabriel de la Mora: la aparición singular de lo que no vemos.

Esta fenomenología de las presencias y los fenómenos ocultos refleja una paradoja en la que lo invisible se muestra en lo singular, esto es, en la repetición y la diferencia en contra de la generalidad universal. En términos artísticos, esta estética da paso a un abordaje analítico que pasa revista a la tradición constructivista moderna y la literalidad minimalista, invirtiendo sus premisas hacia un modelo de visualización en el que el monocromo revela latencias e imágenes de lo invisible que bien podrían tratarse de ecos de una vibración más profunda, una repetición interior en lo singular que la anima. [1]

Mediante esta selección de cuatro series de trabajos que dialogan con la larga tradición constructivista del monocromo, Gabriel de la Mora incursiona en la experiencia estética de la repetición y la diferencia, del monocromo y la imagen, del objeto y del sonido visual. Toda repetición se vive no en la equivalencia sino antes bien en la diferencia, tal como la acción de integrar una superficie homogénea con fragmentos de cáscara de huevo, en una destrucción cuya fragmentariedad refleja la paradoja de la repetición irrepetible. Es decir, la elaboración sistemática de una forma geométrica y monocromática, aparentemente universal y, sin embargo, única, aurática. La estética neoconstructivista de Gabriel de la Mora tiende a rehabilitar la noción metafísica de la constante transformación. Bajo este paraguas filosófico, lo único eterno es el flujo continuo del mundo, un encadenamiento amorfo de ecos en resonancia. Tales premisas hacen “eco” también en las palabras de Deleuze cuando arguye que la repetición “pone la ley en tela de juicio, denuncia su carácter nominal o general a favor de una realidad más profunda y más artista”. [2]

Un círculo no puede ser visto como un general, sino como un particular. Al Igual que un eco, la diferencia habilita la semejanza, pero en la variación, nunca como un sustituto o una ley. Por lo mismo, los intercambios en la repetición, más que un sistema de equivalencias generales, –quid pro quo-, más bien suscribe un sistema orgánico de diferencias entre particulares. Un símbolo de algo particular, la impresión sobre una suela o una tela, nunca puede ser reemplazado por otro, de ahí que un eco es una relación de resonancias, repeticiones, pero no de sustituciones. Un encadenamiento de singularidades, espejeos y semejanzas sin equivalencias. El eco es un singular, el fantasma de un sonido, o bien, en términos visuales, la imagen de un objeto. Según Deleuze: “Si la repetición existe, expresa al mismo tiempo una singularidad contra lo general, una universalidad contra lo particular, un elemento notable contra lo ordinario, una instantaneidad contra la variación, una eternidad contra la permanencia.”[i][3] El monocromo, un recurso repetitivo en la historia del arte, se torna en una expresión de esa insistente pretensión de universalidad, una eternidad sin permanencia, particulares cuya repetición en la historia del arte se vuelven un eco. Es, entonces, una repetición fantasmal de la diferencia, un monocromo vuelto imagen, el extrañamiento que se produce cuando un universal deviene particular.

Las obras de Gabriel de la Mora reinscriben el paso del tiempo en una imagen fulgurante, una latencia que posa para el instante en que una totalidad se muestra fuera en su intento de permanencia, una concatenación de ecos en un continuum de repeticiones en permanente diferencia.

 Willy Kautz

[1] Gilles Deleuze, Repetición y diferencia, Trad. María Silvia Delpy, Amorrortu editores, Buenos Aires, 2012, p. 23.

[2] Ibíd. p. 23.

[3] Ibíd. p. 22.

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576 - I / PL, 2016 288 pares de suelas de plástico zapatos desechadas sobre madera / 288 pairs of discarded plastic shoe soles on wood Overall dimensions 180 x 240 x 4 cm 15.75 x 10.83 x 1.57 inches

576 – I / PL, 2016, 288 pares de suelas de plástico zapatos desechadas sobre madera / 288 pairs of discarded plastic shoe soles on wood, 180 x 240 x 4 cm – 15.75 x 10.83 x 1.57 inches.

 

Gabriel de la Mora: ECHO

Gabriel de la Mora’s serial work constitutes a structure of mirror images, echoes and repetitions. Insofar as previous series like Inscripciones sonoras sobre tela (bocinas) [Acoustic Inscriptions on Fabric (Speakers)], El peso del pensamiento (suelas de zapato) [The Weight of Thought (Shoe Soles)], CaCO3 (cascarón de huevo) [CaCO3 (Eggshell)], and Neornithes (plumas) [Neornithes (Feathers)] shift from objects to monochromes and then to graphic inscriptions or images, his exploration of materials and their energetic and/or symbolic charges has set up a constructivist aesthetics that puts unseen presences and patterns into circulation. Reprising the aesthetic sense of the term “echo” from Gilles Deleuze’s Difference and Repetition, in which the philosopher analyzes “generality as generality of the particular and repetition as universality of the singular,” Gabriel de la Mora charts a movement toward the relationship between the serialization of the monochrome in relation to the particularity of materials and a phantasmagoria of echoing forms, sounds and gestural inscriptions. The selection of works included in this show presents diagrams of mirrored diptychs or monochromatic sequences in which the circle as a found phenomenon becomes a leitmotiv, whether as a paradoxical repetition of the particular with a universal pretension, or as a generality of the particular.

A constant feature of De la Mora’s practice is his use of specific objects and readymades in monochromatic organizations that strike up dialogues with the history of modern painting, conceptual art and the minimalism of the 1960s. The chain of symbolic linkages, arranged by opposition or complementarity, between inscriptions that visualize sound, fragments of eggshell, and the movements impressed on the worn-out sole of a shoe act like musical scores for variations on similar forms that are expressed paradoxically in difference. Such a repetition of combinations unleashes sequences of resonances, a sort of amorphous continuum that moves from one physical medium to another, from a series of found and manipulated objects to other surfaces, whether these be the fabric of an old speaker on which sounds reproduce an indexical form, or guineafowl feathers that express circular patterns while simultaneously making it possible to speculate about the relationship between genetic determinants and the conditions under which species evolve. The conjunction of these series through a relation of resemblance ultimately expresses an invariant in Gabriel de la Mora’s work: the singular appearance of the unseen. This phenomenology of hidden presences and phenomena reflects a paradox in which the invisible is revealed in the singular; that is, in repetition and difference against universal generality. In artistic terms, this aesthetics gives way to an analytic approach that examines the modern constructivist tradition and minimalist literality, inverting their premises to produce a model of visualization in which the monochrome reveals latencies and images of the invisible that could indeed be echoes of a deeper vibration, a repetition within the singularity that animates it.1 With this selection of four series of works that dialogue with the long constructivist tradition of the monochrome, Gabriel de la Mora forays into the aesthetic experience of repetition and difference, monochrome and image, object and visual sound. All repetition is experienced not in equivalence but in difference, as for example the act of assembling a homogeneous surface using fragments of eggshell, in a destruction whose fragmentary condition reflects the paradox of the unrepeatable repetition; that is, the systematic elaboration of a geometrical and monochromatic form, apparently universal and yet unique, auratic. Gabriel de la Mora’s neoconstructivist aesthetics tends to rehabilitate the metaphysical notion of constant transformation. Under this philosophical umbrella, the only eternal is the continuous flow of the world, in an amorphous chain of echoes in resonance. These premises also «echo» in Deleuze’s argument that repetition “puts law into question, it denounces its nominal or general character in favour of a more profound and artistic reality.”2 A circle cannot be seen as a general, but only as a particular. Just like an echo, difference enables resemblance —but in variation, never as a substitute or a law. For the same reason, rather than a system of general equivalences of the form quid pro quo, the exchanges in repetition underwrite an organic system of differences between particulars. A symbol of something particular, the impression on the sole of a shoe or a piece of fabric, can never be replaced by something else. An echo is therefore a relation of resonances or repetitions but not substitutions: a chain of singularities, mirror images and resemblances without equivalence. The echo is a singularity, the ghost of a sound, or in visual terms the image of an object. According to Deleuze, “If repetition exists, it expresses at once a singularity opposed to the general, a universality opposed to the particular, a distinctive opposed to the ordinary, an instantaneity opposed to variation and an eternity opposed to permanence.”3 A repetitious resource in the history of art, the monochrome becomes an expression of the insistent pretension to universality, an eternity without permanence, particulars whose repetition in the history of art becomes an echo. It is, then, a ghostly repetition of difference, a monochrome turned into an image, the estrangement that is produced when a universal becomes particular. The works of Gabriel de la Mora reinscribe the passage of time in a stunning image, a latency that poses for the instant when a totality appears outside in its attempt at permanence, a concatenation of echoes on a continuum of repetitions in permanent difference.

Willy Kautz

1 Gillez Deleuze, Difference and Repetition, trans. Paul Patton (New York: Columbia University Press, 1994), p. 2.

2 Ibid, 3.

3 Ibid, 2-3.

576 - I / Pi, 2016 288 suelas de zapatos de piel desechadas sobre madera / 288 discarded leather shoe soles on wood Overall dimensions 180 x 240 x 6 cm 70.87 x 94.49 x 2.36 inches

576 – I / Pi, 2016, 288 suelas de zapatos de piel desechadas sobre madera / 288 discarded leather shoe soles on wood, 180 x 240 x 6 cm – 70.87 x 94.49 x 2.36 inches.

8,100 I, 2019 Plumas de gallina de Guinea sobre cartulina de museo / Guinea chicken feathers on museum cardboard  Framed Dimensions: 75 x 75 x 4 cm 29.52 x 29.52 x 1.57 inches

8,100 I, 2019, Plumas de gallina de Guinea sobre cartulina de museo / Guinea chicken feathers on museum cardboard, 75 x 75 x 4 cm – 29.52 x 29.52 x 1.57 inches.

90,934, 2019 (detail) Fragmentos de cascaron de huevo sobre madera / eggshell fragments on wood Dimensions: 75 x 75 x 4 cm 29.52 x 29.52 x 1.57 inches

90,934, 2019 (detail), Fragmentos de cascaron de huevo sobre madera / eggshell fragments on wood, 75 x 75 x 4 cm – 29.52 x 29.52 x 1.57 inches.

90,934, 2019 Fragmentos de cascaron de huevo sobre madera / eggshell fragments on wood Dimensions: 75 x 75 x 4 cm 29.52 x 29.52 x 1.57 inches

90,934, 2019, Fragmentos de cascaron de huevo sobre madera / eggshell fragments on wood, 75 x 75 x 4 cm – 29.52 x 29.52 x 1.57 inches.

 

Press realese

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Press

https://thesteidz.com/2019/10/06/exposition-gabriel-de-la-mora-perrotin-paris/

https://www.blouinartinfo.com/news/story/3729084/gabriel-de-la-mora-art-is-not-created-or-destroyed-it-is-just

 

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